
"El segundo violador del Eixample" acusado de cinco violaciones, de cinco agresiones sexuales y de cuatro frustradas a menores entre nueve y diecisiete años, ha sido puesto en libertad tras 16 años de prisión y una condena de 65 años de cárcel.
Alejandro Martínez Singul que así se llama anda por las calles de Barcelona libremente, sin que el
("discutible") programa especial para la rehabilitación de delincuentes sexuales haya tenido éxito con él, tal y como reconocen las mismas autoridades penitenciarias.
EL
"Departament de Justicia" ha alertado a la Fiscalía del Tribunal Superior y a los Mossos d´Esquadra ante el temor de que vuelva a reincidir.
La policía autonómica está realizando un seguimiento ante el peligro que representa.
Lo irónico de este trágico asunto es que el violador puede denunciar a los Mossos por el seguimiento al que es sometido ya que es "ilegal", porque es un ciudadano libre tras haber cumplido su condena.

Quizá ya es hora de que los políticos cambien las leyes para evitar que un violador sin la menor intención de reinsertarse ande suelto por las calles.
Y, mientras este agresor sexual "disfruta de su libertad", nuestras hijas son mucho menos libres y están mucho más amenazadas y, por supuesto las madres no pueden vivir tranquilas.
¿Quién responderá si agrede a otra niña, o a otra adolescente? ¿Quién reparará el irremediable daño ocasionado?
¿QUIÉN?